Sus ojos hacían el esfuerzo de mirar los míos, pero se desviaban
demasiadas veces hacia mis labios.
Sus manos probaban de mantenerse
aferradas la una a la otra para no tocar la piel que mostraba mi escote.
Su mente procuraba centrarse en mis palabras intentando que no se le
notara a cuantos sueños estaba de la realidad.
Pero todo aquello resultaba en vano. Sabía que él ya estaba en la
habitación, tumbado en la cama o quizás dentro de la ducha esperando mi
cuerpo. Era inevitable verme reflejada en sus ojos llenos de lujuria por
una noche más. Noté como uno de mis suspiros le hizo volver a la
realidad, pero sólo porque había hecho erizar los pelos de su cogote y
había hecho que su mente fuera algo más lejos.
Quizás estuviera
imaginándome ya con la ropa interior nueva que acababa de comprarme,
quizás ni siquiera con ella, pero sé que era yo quien invadía su
imaginación porque sus manos se alzaron a mi cuello para acercarme a él y
darme el más húmedo de los besos.
Teníamos que llegar ya a casa. Él lo sabía… y yo también.

tensión sexual!!!!!!!
ResponderEliminarBUEN TEXTO!!
SALUDOS
Y, a parte de joder en las esquinas, ¿qué más sabes hacer?
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